Por Natalia García y Mónica Vera
Como iniciativa propia hace cuatro años Luis Hernández, de 66 años, se instala cada jueves en Ahumada con Huérfanos llevando un cartel consigo. El cartel no lo usa para pedir dinero ni para protestar, sino que para ofrecer abrazos gratis.
A
penas comienza su labor las personas se fijan en el particular anuncio ,
algunos fotografían, otros observan tímidos pero son pocos los que se atreven a
abrazar a Luis quien observa , atentamente, a los transeúntes de tan concurrido
paseo . El asunto sigue así hasta que la primera persona se atreve a abrazarlo
y todo cambia, las personas comprueban que no es ninguna broma ni cámara
oculta. Es alguien que ofrece un gesto de solidaridad y cariño.
“Me
han llorado hombres y mujeres en el hombro” cuenta don Luis, quien empezó esta
cruzada con aproximadamente 30 personas, pero que a medida que fue pasando el
tiempo desertaron, quedando solo él como participante de Abrazos Gratis.
Pero
esta campaña no parte en Chile, sino que en Australia, el 30 de junio de 2004. Juan
Mann salió a regalar abrazos en Pitt Mall Street en Sídney, luego de eso conoce
a Shimon Moore quien lo graba abrazando
las personas a pesar de que la policía prohibía el acto de regalar
abrazos.
El
video que grabaron fue subido a Youtube, esto sirvió de inspiración para muchos
que comenzaron a hacer lo mismo en sus ciudades y poco a poco el movimiento fue
ganando adeptos , llegando al punto de
crear una página web : www.abrazosgratis.org donde se
presentan no como una ONG ni una empresa , sino que una campaña de afecto , muy
necesaria y creativa por cierto ya que en estos tiempos abundan la desconfianza
, el estrés y el egoísmo , siendo este movimiento una señal de apoyo y de
esperanza , ya que si hay personas en el mundo que colaboran de esta forma
significa que el mundo no está tan mal como pensamos.
Todo
hemos experimentado lo enriquecedor que es recibir una muestra de afecto como son
los abrazos. Es una forma de sentirnos protegidos y, de cierta forma,
comprendidos por quien nos proporciona el gesto, es por esto que la labor que
desarrollan millones de personas en el mundo es tan importante. Si bien sabemos
que los abrazos no podrán detener conflictos como las guerras, acciones como la
que realiza Luis nos hace reflexionar sobre el poder que tenemos para cambiar
el mundo con pequeñas muestras de interés por las personas que nos rodean. Está
en nuestras manos hacer algo para que esta cadena solidaria no se pierda en el
tiempo y que, por el contrario, sean muchos más los participantes. Es cuestión
de atreverse, tomar un cartel y salir a la calle a entregar cariño. No hay
excusas para negarse a ser parte de “Abrazos Gratis”, ya que no importa el
color de piel, la estatura o el sexo de la persona, si tiene carisma y el deseo
de proporcionarle un momento grato a alguien desconocido. Esta es la invitación
que realiza Luis a la ciudadanía, “necesitamos que hayan más sonrisas que
llantos en este mundo”. Cada día son alrededor de 80 las personas que se
acercan a abrazar a este extraño, muchas veces necesitando consuelo o alguna
palabra de aliento que los ayude a seguir con sus labores cotidianas, donde
usualmente reina la frialdad y el egoísmo por sobre el compañerismo que debería
existir en el ambiente laboral, estudiantil y principalmente en el hogar.
