Los guachacas de Chile se ponen la mano en el corazón (y en el bolsillo) para ir en ayuda de los más necesitados: La gente en situación de calle.
Por Natalia García y Mónica Vera
Hace tres años comenzó la campaña “Un calzoncillo largo
pa’ Chilito”, la cual consiste en entregar ropa de abrigo a las personas que
viven en la calle, junto con sándwich y café preparados en las picadas
santiaguinas. Este año se realizará desde el martes 19 de junio al jueves 5 de
julio.
Son las 12.40 de la tarde, comienza a llover sobre
Santiago, y tímidamente ingreso a “La Piojera: El palacio popular”. Es mi
primera vez. El olor a vino se siente desde que pones un pie dentro de este
peculiar lugar, mientras ingreso un señor de aproximadamente unos 60 años sale
raudo hacia la estación de metro Puente Cal y Canto, donde promociona el local
y atrae los cientos de turistas que circulan por estas calles. Me apoyo en la
barra donde se prepara, según dicen, el mejor Terremoto de Chile y observo la
lista de precios. La mayoría de los mozos se mueven aceleradamente alrededor de
las mesas, llevando y trayendo platos calientes. Vuelvo a mirar la lista y
elijo un sándwich de arrollado (mi favorito).
Una vez que estoy ubicada en una de las mesas
centrales comienzo a observar a las personas que se encontraban en el lugar.
Muchos hombres de edad en la barra esperando que les preparen sus tragos, unas
cuantas parejas comiendo un abundante plato de pernil con papas y un grupo de
amigos turistas felices con la mezcla de pipeño y helado.
Mi misión es hacer un aporte a la campaña guachaca
de invierno, la cual es auspiciada por un conjunto de picadas entre las cuales
se encuentran, obviamente, La Piojera, La Vega, El Quitapenas, El Pancho Causeo
y El Costa Azul de Quilicura, mano a mano con el Hogar de Cristo y cuya meta
consiste en recaudar 10 mil prendas de ropa interior.
Según el administrador de “La Piojera”, todos los
años han sido fructíferos, sin embargo, el presente no ha contado con la
participación que esperaban. “Los
primeros días llegó harta ropa, cómo apareció el Guatón Salinas en la tele y
todo eso, pero ahora no es mucho lo que tenemos. Así que esperamos que la
gente, los guachacas que están en la casa, vengan a dejar su aporte y de
pasadita se toman un terremoto po”
La labor que cumple este grupo de “empresarios
gastronómicos” es de suma importancia, ya que existe mucha gente en situación
de calle que no tiene ni siquiera un par de calcetines para abrigarse en las
frías noches capitalinas. El valor de un calzoncillo largo o una panty de polar
no va más allá de los 1.000 pesos, por lo que la invitación que le hacemos a la
ciudadanía es a aportar en esta noble causa y aproveche de disfrutar un grato
momento en una de las picadas más nombradas de nuestro país y de la cual
deberíamos sentirnos orgullosos.
Me despido del mozo que me atendió, de Nicolás (el
administrador) y de la cajera, camino hacia la puerta con el corazón contento
tras ver que aún existe gente con alma chilena, orgullosa de sus tradiciones,
llena de picardía y por supuesto con un gran espíritu de SED-lidaridad.
Puede dejar su aporte en Santiago en:
Bodegas del Hogar de Cristo: Jotabeche 881, Estación
Central.
La Piojera: Aillavillú 1030, Santiago. (Metro Cal y
Canto)
El Hoyo: San Vicente 375, esquina de Gorbea.
Santiago.
Bar Quitapenas: Recoleta 1480, Recoleta (Metro
Cementerios)
Picada El Pancho Causeo: Ecuador 4102, Estación
Central. (Metro Sn Alberto Hurtado)
Restorán Costa Azul: José Francisco Vergara 243,
Quilicura.
Y en el resto de Chile, en las hospederías y centros
del Hogar de Cristo.

Buena me gusto
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